De verdad que la intención es volver a dar mayor presencia a la otra vertiente del espacio, la "cinera", pero esto es algo de lo que realmente necesitaba dejar constancia... Tal es la consternación, la contrariedad y agrio sinsabor que me deja el último disco del Graham Parker y sus -parece- ya definitivamente recuperados Rumour. Muy jodido que me ha dejado, -ya adelanto-, pero por partes mejor...
Recuerdo bien cuando a mediados de la pasada década el King Nikochan, buen sabedor de mi querencia y devoción por el rock de la segunda mitad setentera y primer lustro ochentero, me venía con lo de "de verdad que tienes que escuchar a este tío"... El nombre no me era desconocido, por mi filiación "costellera" casi patológica y por pertenecer el artista a ese periplo indicado, lo había "encontrado" en artículos y biografías varias, pero por la razón que fuere no me había detenido aún en su música (no tengo perdón, claro... o sí, qué cojones, que solo tengo una vida y lo de la omnisciencia nunca lo he acabado de controlar del todo). La cuestión es que el marciano vecino me pasó muy generosamente un par de discos de su etapa inicial... El estreno, "Howlin' wind", que es canelón fino y, claro, "Squeezing out sparks"... Disco éste que, directamente, hay que escuchar de pie y, en verdad y al humilde parecer propio, una masterpiece de tres pares de esto del rocanrol... A partir de ahí y hasta hoy, recuperar la carrera de Graham ha sido un guzztazo de otros tantos pares y más, qué duda cabe. Así pues, ya casi en present time, celebré y disfruté como una enano de ese "Imaginary television" de hace un lustro (no era "squeezing", obvio, pero me acompañó mucho, muy bien y durante muchas semanas) así como, y aunque algo menos siendo honesto, el anterior a su flamante estreno en el que se reencontraba con su legendaria banda de acompañamiento ("Three chords good", 2012)... Y ahora, este mes, ha caido al fin su continuación con esto del "Mystery glue". Disco que, volvemos al principio de entrada y me repito, me ha dejado una muy desgarrada y marcada sensación de pesadumbre, de machaque anímico importante, tras algo más de una semana de compulsivas escuchas.
"Mystery glue" es un drama de la hostia, para resumir. Una trampa fatal e hijoputesca a más no poder para almas y espíritus (sensibles o no). Y la razón es, finalmente, clara y transparente como ella sola la muy puta... Es una maravilla de principio a fin. Un trabajo de otro y para cualquier tiempo que (me) relativiza de una sentada todo lo que he escuchado, y seguramente sobredimensionado, en los bastantes últimos tiempos. Es soulero que nos morimos, tiene vitalista arrojo newaver (del bueno y añejo, del de Lowe y cia) en cada poro y las canciones... Joder con las canciones. Y cómo las canta (elegante cuando toca, colega cuando quiere)... No es un disco que meramente "mole" (aunque obviamente lo haga), no es solo "arruga bella" (65 palos que nos cumple Graham en unos meses), o un correcto reflotar glorias pasadas por un día... El/los canallas se ha/n marcado una "masterpiece" de la hostia reconsagrada. Tal cual. Un batiburrillo donde Dylan y Newman conviven con los grandes nombres de aquella movida que propulsaron el ya mentado Lowe y Edmunds hace ya tanto a costa de las formas más primigenias y reconocibles de esto del rocanrol... Un trabajo que, al fin y de una puta vez, me recuerda (cual barco pirata al final de Peter Pan) que lo difícil, lo difícil de verdad, es hacer grandes canciones y dejarse de leches... Sin armazones innecesarios generados en estudio, sin aupamientos externos gratuitos, sin que la palabra "tendencia" aparezca en ninguna esquina de la foto... Es lo que ocurre, lo que debe ocurrir siempre con los grandes discos si en verdad lo son y algo que nunca falla (que es más viejo que la sopa ello). Lo que ocurre con "Squeezing" y lo que cada vez tengo más claro que ocurre/ocurrirá con "Mystery glue"... Sí, así de burra es la cosa. De entre los discos de la última década solo "The eternal" de Sonic Youth, y en un registro evidentemente tan distinto, me había dejado una sensación tan rápida y palpable de estar ante algo que, no me cabe duda, merecerá ser muy largo tiempo venerado (aún más allá de marcadas querencias propias o de las de quien toque)... Y, finalmente, ¿por qué tan jodida es la cosa, -volviendo sobre lo de antes-, pues?... Pues porque el puñetero Graham me ha dejado cristalino, como casi nadie había logrado en tiempo (recuerdo ahora el "Together Through Life" de Bob o esa pseudo-reencarnación de los Groovies por parte de Jordan con lo de Magic Christian), que cuando algunas generaciones de artistas vayan levantando la mano para pedir la cuenta final al inefable y cabronazo camarero que responde por "tiempo" muchos nos vamos a quedar muy, muy, solos. Y ahora ya pueden relativizar lo que les salga de lo suyo que hay barra libre: "Es lo que hay", "¿qué esperabas?", "ley de vida"... Pues vale, pero sigue jodiendo y permítanme (por ello mismo y en consecuencia) que, por esta vez, invite a zumbarse quien proceda su realismo/pragmatismo por ese lugar donde la espalda cambia de nombre sin la menor dilación... Como escribí hace bien poco en otro lugar: "Graham is no ordinary word". Magistral lo suyo Señor Parker.

